Nombre: Josefina Campo Rodríguez
Lugar de nacimiento: Santander, Cantabria, España
Residencia actual: Benidorm, Alicante, España
Miembro desde: 22/03/2013


Poemas incluidos en esta página:              
                - En Benidorm soñé.
          - A mi madre.
                - Amante de poetas.
                - Barrotes de acero.
      - Jardín sombrío.
- Las puertas del alma.
- Alas rotas. 
- Su último poema.
- Sombra negra.
- La hija del llanto.
- Sin fronteras.
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EN BENIDORM SOÑÉ . . .
 
 
En la playa de Levante,
tendida sobre la arena
dejé mi alma soñar.
 
Yo estaba muerta
y mi alma, suave
como la seda,
se convirtió en gaviota.
 
Abrí los ojos y era libre,
no estaba muerta.
 
Podía ver el mar,
la arena blanca
y llegaban hasta mí
cánticos de sirenas.
 
Cuando muera
aquí quiero yacer
cubierta de magia,
quimeras y sueños.
 
 
 
 
A MI MADRE
 
 
Alma rota,
así me siento Madre,
como un pájaro herido.
Gracias por venir
a llamar a mi hija
en su sueño
al verla desconsolada.
Qué desconsuelo
cuando caes en la tierra
y te rompe el silencio.
Va reinando la calma
y yo siento muy cerca
a mi padre que te mece
en sus brazos
y te lleva hacia adentro.
Se ilumina la tarde
y el fulgor de su abrazo
me libera de la cruz
que me abruma y me apena.
Esa vaga nostalgia
del que pierde sus alas,
sé que la comparten
mi alma y la tuya
aunque sigas dormida.
 
 
 
 
AMANTE DE POETAS
 
 
Guitarra, guitarra mía
llevas nombre de mujer
por tu cuerpo cimbreante
de madera noble y fina.
 
Tus amantes siempre
fueron los poetas,
porque tú como ninguna
sabes guardar los secretos
de sus andanzas nocturnas.
 
Guitarra, guitarra mía,
quiero que temples
tus cuerdas y vengas
conmigo al alba.
 
Y mientras tú me acompañas
yo recitaré un soneto
mientras los ángeles bailan
guitarra, ¡ay! mi guitarra.
 
 
 
 
BARROTES DE ACERO
 
A Miguel Hernández
Desde la triste penumbra de tu celda
impregnado de sueños y utopías
doliente el corazón herido
y añorando aquella realidad,
que pudo ser, pero que no ha sido.
 
Entre los fríos muros te encerraron
encadenado y solo, con la muerte
ceñida a la garganta hasta donde llegaban
lamentos de otros presos y un canto vivo
hasta quebrarse en llanto.
 
Te abriste el alma, la desgarraste
para dejar salir de dentro tus poemas
y contarnos los avatares de tu vida
de la guerra, tras las rejas y tu infancia
en los campos de Orihuela.
 
Barrotes de acero sobre tu fuerza rompedora,
oprimen el misterio penetrante de tus ojos,
y tu pensamiento a solas cae despacio
esparcido sobre las cartas de tu amada.
 
En tu duro lecho te quedaste dormido
callado y solo, sin lamentos,
esperando valiente tu destino
lentamente se aproximó la sombra
silenciosa y posó su mano sobre su frente.
 
Gritó la noche, y el mundo aún llora,
aún llora por tu muerte,
hombre de corazón, coraje y fuego.
 
 
 
 
JARDÍN SOMBRÍO
 
 
Se juntaron nuestras almas
la luna enamorada nos dio su cielo
las noches se ocultaron misteriosas
y en mi pecho las violetas florecieron.
 
Se juntaron nuestras almas,
se juntaron nuestros cuerpos.
 
Las estrellas más brillantes
alumbraron nuestros juegos.
 
Hoy bebo de mi nostalgia
y las violetas, en mi pecho van muriendo.
Aquellas noches de delirio
en el jardín sombrío
te estreché entre mis brazos,
trémulo y vivo.
 
Aún vaga en mi memoria
la leve fragancia de las flores y los pinos
y el sutil erotismo que emanaba de tus versos.
 
Te seguiré esperando, en el jardín sombrío
mientras las flores languidecen,
lloran los pinos, lágrimas de cristal
como perlas de rocío.
¡Añoro tanto nuestro idilio!
 
 
 
 
LAS PUERTAS DEL ALMA
 
 
Contemplando el firmamento
me cegó una luz brillante,
luz brillante, luz divina
que sin distinción de razas
a todos nos ilumina.
 
En esa iluminación veo
una señal del cielo,
suplicando al mundo entero
que vivamos con más calma,
y mandándonos templanza.
 
Para que cesen las guerras
los maltratos y la violencia
en las aulas , y que los
niños del mundo sean niños
en la infancia.
 
Que puedan vivir sus vidas
con sonrisas de esperanza
plenos de amor, ternura y calma.
 
 
 
 
ALAS ROTAS
 
 
Hallábase ella un día
en una playa lejana
mientras las olas tranquilas
muerte en la arena buscaban.
 
Ella medita su nombre
de incalculable importancia
y tiende de cuando en cuando
sus ojos hacia su patria.
 
Recuerda que en su niñez
le recortaron las alas
y sólo por ser mujer.
 
Hoy encabeza las listas
de mujeres maltratadas.
Alza los ojos al cielo,
las lágrimas le resbalan.
 
Y pide por sus hijitas
que dejó en tierras lejanas
y no tienen a su madre
para poder abrazarlas.
 
Y yo digo a los pensantes:
¿por qué tienen que ser ellas
las que tengan que marcharse?
 
Ella hoy es muy feliz
y le han crecido las alas,
está cumpliendo sus sueños
llena de amor y esperanza.
 
Luchad mujeres, luchad,
y no permitáis que nadie
os impida volar.
 
 
 
 
SU ÚLTIMO POEMA
 
 
Después de tantos años
hoy he vuelto a sentarme
en nuestro banco
junto a las fuentes
donde bebimos de sus bocas.
 
Allí seguía clavado
como si tuviese raíces
desgastada su madera
por el tiempo, y como yo,
algo más inclinado.
 
El clamor de las olas
se oía incesante, lejano
aunque nosotros entonces
jamás lo escuchamos.
 
Pendientes tan sólo
de los tules de  nuestras miradas
envueltas en sueños e ilusiones.
 
Me senté cerrando los ojos,
dejando volar mis nostalgias
en alas del viento, queriendo
rescatar momentos del pasado,
queriendo revivir, siquiera un instante,
uno de aquellos que fueron tan nuestros.
 
Entonces nuestros labios se juntaron
en un beso indescriptible, hecho de aromas
y aliento, de dulzura de temblores.
 
Mientras todos mis sentidos se estremecen
recuerdo aquella tarde
en la que recitaste para mí
tu último poema: Un soneto.
Un soneto sublime del amor...
de nuestro amor eterno.
 
 
 
 
SOMBRA NEGRA
 
 
Yo nunca pensé en la muerte
hasta que pisó mi senda
quebrando así mi entereza.
 
Cuando la sentí le dije vete
lejos de mi vida, donde yo
nunca te vea “sombra negra”
 
Tú te llevaste a mi madre
rota por fuera y por dentro
con el alma desgarrada por
años de sufrimiento
 
La liberaste de sus cadenas, pero
yo me quedé triste, triste y sola
“vagando como alma en pena”
 
Tirano, maltratador de mezquinos
sentimientos, pero tú, madre del
alma, por él bebías los vientos.
 
Los dos robasteis mi infancia,
sucesos desgarradores, fantasmas
son entre sombras, los que
estremecen mi alma.
 
Pobre niña atormentada, perdida
en la oscuridad, llorando en su
soledad con lamentos y añoranzas.
 
Las sombras se desvanecen, la niña no dice
nada, pero siente en su interior un atisbo
de esperanza.
 
“Sombra negra”
me resisto a dormir tu sueño
no quiero dormir tu sueño eterno.
 
De pequeña te llamaba,
tenía miedo en mi alcoba
pero ya no quiero verte,
soy feliz, ya no estoy sola…
 
 
 
 
LA HIJA DEL LLANTO
 
 
Soy hija del llanto
y fui prisionera
por amarle tanto.
Mi alma libero
de angustia y de penas
porque he decidido
romper mis cadenas.
 
Quiero luchar y liberarme,
sentirme feliz al llegar el alba,
saber que existo, que estoy viva,
abrir las puertas de mi alma.
 
Ya no quiero gritos, gemidos ni llantos,
ya no quiero encontrar a mis hijos
en la puerta, llorando descalzos.
 
Ya se acercan sus pisadas,
está acechando mi senda,
tan apresurado llega
que hasta oigo sus respiros,
o será que por el miedo
la locura me ha invadido.
 
Aunque venga cargado de injurias,
le espero y desafío.
 
Aunque venga vestido
de sombras de muerte,
le espero y desafío.
 
Porque tengo espíritu fuerte
y mi muerte he presentido.
 
Sentía por mí
un amor enfermizo, salvaje.
De esos que te hacen viajar
-si tú lo permites-
libre de equipaje.
 
Él fue mi amor frustrado,
amor dañino,
amor malvado
amor muerto…
y enterrado.
 
 
 
 
 
SIN FRONTERAS
 
 
Huyen del hambre y las guerras,
vagan por el mundo heridos,
lloran lágrimas de sangre
y mueren por los caminos.
 
Buscan las puertas del Cielo
anhelando su destino,
ni alambradas ni fronteras,
dejando atrás lo vivido.
 
Huyen del hambre y las guerras
y mueren por los caminos.

 

                                                


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