Nombre: Gustavo Consuegra Solórzano
Lugar de nacimiento: Corozal, Sucre, Colombia
Residencia actual: Helsinki, Finlandia
Miembro desde: 05/01/2016


Poemas incluidos en esta página:        
      

      - HAY LLUVIA DE PLANETAS

      - DANZA DE VIDA Y MUERTE

- NACIMIENTO DEL POEMA

- LA EXTRAÑA FUERZA

- NOTICIA RECIENTE DE LA PENA

 - PUERTO

 - EL ESPANTAPÁJAROS

 - ESCOGENCIAS

 - CUALQUIER HISTORIA

 - CREPÚSCULO DE TIERRA

 - ONIRISMO

     - UNO ES COMO UN ÁRBOL

 - EJERCICIO DE SOMBRAS

 - EJERCICIO DE SOMBRAS 2

 - LA ESPERA

 - CARGANDO SOMBRAS COMO UNA BANDERA

 

   (Todos los poemas pertenecen al libro "Ejercicios de sombra")

 

 
HAY LLUVIA DE PLANETAS
 
 
La noche huele a tierra y tú no estás
otra noche estarás
soñando ser estrella
respirando otro aire de azucenas
seducida del viento y del zafiro, junto al mar.
La noche huele a tierra y no estoy junto al mar
está mi ser de poeta
ungido del misterio
sensitivo a la noche y al silencio.
No duermas esta noche
que hay lluvia de planetas
que se vienen volando los duendes agoreros
mientras callan mil voces dulcemente.
No duermas esta noche
mejor estemos quietos, 
sintiendo nuestros cuerpos
desde lejos
quédate así anhelante
anclada en la penumbra
y presiénteme un poco
desde dentro
 
 
 
 
 
 
DANZA DE VIDA Y MUERTE

Entre los Yaquis antes de morir
los hombres sabios
hacen una danza
que es un resumen de sus vidas

A Rahbar
Para que dances
con pies y manos y aire nuevos
para que dances una historia
unas palabras
un poema
el poema que solo tú cargas
con viento de la estepa
con silencio de la montaña
ligero
no como un danzante
sino como un pájaro en vuelo
para que tu danza disuelva
la tristeza de tu pueblo
uno a uno los granos de opresión
en cada giro
en cada salto
rompiendo
para que tu danza diga una historia
de las montañas de Zipan
y la pauses
como si fuera la pausa un tesoro
la describas con la mano
como si el movimiento fuera eterno
para que tu imagen continúe
actuando con nosotros
frente a los tanques
en cada camino donde
estén quebrándonos la ilusión
para que dances
y me enseñes a danzar
con tu ira vieja
con tu risa antigua
sobre el mar
sobre las piedras
sobre los arboles
quedándote
quedándose siempre aquí tu danza
como un regalo, como un lenguaje
que nos das con tu muerte.
 
 
 
 
 
 
NACIMIENTO DEL POEMA
 
 
I
Escuchen mi poema.
No es mi poema,
no son mis palabras
es algo que está creciendo
obsesivo, recóndito
que sufro y temo y no me deja
que digo con voz gangosa
que escribo con manos de profeta primerizo.
Escuchen mi poema
es vuestro silencio,
lo que sabéis y no os atrevéis a decir,
algo como un murmullo absurdo
que se parece a la violencia
y también al amor.
 
II
Mis palabras crecen
sobre una manta de colores
nacen en un turbante blanco con zafiro
o quizás sin diademas
o en las manos de mi padre
que golpeaba el yunque y soplaba la fragua
y esperaba y sufría y soñaba
mientras el hambre traidora
no le concedía sueños, ni esperanza
 
III
Las palabras no son elefantes blancos, son seres vivos
a veces dulces, frescas y juguetonas
pero nunca indiferentes,
las palabras no son inocentes, son seres peligrosos y antiguos
también enturbian, hieren, hociquean, empuercan
y ponen trampas
no soy yo, en todo caso, quien las escribe
escuchen mi poema,
detrás de mí alguien las dice y ríe
es ese otro quien musita el poema.
 
 
 
 
 
 
LA EXTRAÑA FUERZA

Al viejo Rafa que sabía de estas cosas
 
Caminamos
bordeando siempre 
al abismo
aferrados a la
nada
por una extraña fuerza
hasta que un hado fatal
nos derrumba.
 
 
 
 
 
 
NOTICIA RECIENTE DE LA PENA
 
A  mi estrella principal
 
I
En cuanto la pena con sus garras de tigre
se instala
no hay forma de volver.
¿Sobrevivirla?
Pero si la pena es sombra
en medio de luceros.
Al azar mi vida está pasando
la alegría me circunda como canción lejana.
El cuadro delirante de la calle, no me toca
gozar una tristeza es la piel mirando hacia dentro,
es la libertad de crecer en el barro
y ser en los pantanos.
 
II
Me toco en la piel del recuerdo.
Altos colores del tiempo cuando fui árbol.
Había sol en los techos
donde los pájaros cantaban libres.
La erótica era mi retorno
total se desenvolvía mi cuerpo
en la majestad del reflejo
me buscaba en tus articulaciones
mi lengua, cuchillo, hacía flor de sangre.
Mi ojo en tu sonrisa, lectura de leyenda feliz
había un oleaje que era razón
y un temblor que era lenguaje. 
 
III
Porque la pena es despedida
comienzo de la lejanía y el silencio
puente hacia la negación, hacia la nada 
mi ruta contiene colores que se apagan
recuerdo de palabras.
Vengo como los vientos que tocan desechos.
Mi pena tiene la pata podrida de la esperanza.
Camino hacia la muerte y, sin embargo, este tránsito
es mi gran alegría. Mi alegría postrera.
 
IV
Somos una rara especie que bajo el sol
pretende el bien y el mal.
Más que reptil sin madriguera
menos que gaviota sin luz.
Pero las claves están en otra parte,
en tu piel por ejemplo
o en el yugo infernal al que me atas
que le hace que te quiera
me sacaras los ojos
secaras mi corazón
me hundiré en el espacio...
El guerrero soy yo.
 
 
 
 
 
 
PUERTO
 
 
Queríamos construir un Puerto
un puerto que fuera como el de Londres Estambul o Cartagena
un puerto donde llegaran los árabes con sus turbantes blancos y un diamante
los africanos con su tiara de cebras y su manía de mirar a las estrellas
no un puerto silencioso ni brumoso
un puerto con cocodrilos y caimanes y leones y seres generosos
queríamos construir un puerto en una flor.
Flor pétalo rosado para que se inundara el día de saltimbanquis
y payasos con pestañas moradas perezosas y largas.
En el muelle pondríamos los maderos
maderos hacia el poniente con sitio para los viejos, mestizos color de cobre
vagabundos amantes del mar y las estrellas
queríamos construir un puerto con peces humo arco iris y casas
un puerto con velas blancas quemándose en la tarde,
un puerto con una estrella principal y un montón de pasiones regadas en la arena 
un puerto sin cuchillos asesinos. Dónde la muerte fuera solo un dulce recodo de la vida.
queríamos construir un puerto limitado solo por el mar. Una casa que nuestras manos hicieran infinita
 
 
 
 
 
 
EL ESPANTAPÁJAROS
 
 
Yo soy el espantapájaros que no quiere espantar
mis piernas no conocen reposo y andan solas 
uso los brazos como paletas que atesoran gestos 
para que rías saco mi lengua roja y hecho babas 
si mi actitud alienta la danza de avaricia, lo siento
algo he de corregir
una molécula elemental falta en mi cerebro
que no es química de desamor, ni afecta la compasión,
y me deja escribir
amo la lluvia, la tierra, el mar, el sol, los pájaros y el viento.
 
 
 
 
 
 
ESCOGENCIAS
 
 
Genial, como todo lo que hace,
el genio me dio a escoger...
Si te atienes a mi regla,
vivirás eternamente
tomaré de ti, el andar
ya no podrás tener amigos
ni ver el río.
ni gozar amaneceres
tomaré la apariencia
en adelante no serás bello
nadie te sonreirá
y lucirás grotesco
tomaré la alegría, la fuerza. la paz
y te daré dolor 
y fue de esa manera,
reduciéndome.
Y yo, con esas ganas inmensas 
que tengo de vivir
todo, pacientemente, lo di por hecho 
pero, quiere tomar mi amor
y eso ha provocado la lucha más encarnizada
finalmente lo he decidido
llegado el momento le gritaré:
¡entonces llévate mi vida!
 
 
 
 
 
 
CUALQUIER HISTORIA
 
 
Como el último rayo de sol sobre la playa
como desprendimiento del rito del abismo
como el diálogo sordo de las horas
como anuncio de las profundidades de la tierra.
Esta puede ser la biografía de un pétalo
o una historia cualquiera.

 
 
 
 
 
 
CREPÚSCULO DE TIERRA
 
A mi padre
 
Treinta años después,
volvió a la tierra el viejo.
Tierra y cielo y la semilla
renaciendo entre las manos
el crepúsculo el hombre.
 
Tierra tierna de mujer
madre de ilusión preñada
hombre acarreando maderos
a la espera del milagro.
 
Tierra de lejanos pasos
donde maduró un futuro
que lo empalmaron los hijos
con nuevos pasos de tierra
 
Tierra hollada por venados
escopetas de dos caños
estampido en la cañada
tierra y maíz se estremecen
 
Tierra de sombra y tristeza
agua herida de insolencias
bermejos cuentos de infancia
germinando con los huesos.
 
La tierra llora en silencio
y hace el amor bajo el sol
cópula de barro y hombre
mientras el destino orbita
la tierra piensa en nosotros.
 
 
 
 
 
 
 
ONIRISMO
 
“Ande yo caliente
y ríase la gente”
 
Quevedo
                  
                            I
Voy entre orquídeas y papagayos de mercado
un sol rojo baña por igual al gendarme, la fruta y el mendigo.
Cataratas de vida: “vendo cristales y palomas”
“creo en ti aunque me dejaste”  “fabrico llaves para los robos”
“y me muero de frío, sentado en un rincón, mirando condescendiente el cielo”.
Ellos y sus pasiones y las mías.
Y más allá, los ociosos  que consumen oro.
        
                            II
Pero mi piel no me engaña: Te buscó, esta mañana, en el templo
calculó entre las sombras tu presencia,
y no pudo saciar la sed de ti en magias de ocasión.
Dejó por un momento el lápiz y el papel
para urdirte desnuda en un tiempo de lunas y de olas.
 
                            III
Mas ahora te tengo. Al trasponerla puerta, transparento mi vida.
Tu figura y la mía, olvido de enseñanzas. Yunque, tierra y martillo
abro muslos y vientre con mi lengua cuchillo. Saboreo tu pasión y
en tu volcán de nardos me introduzco. Entonces soy yo, el otro.
En lontananza un surco, un camino, una lluvia de trigo.
Y luego al despertar, oh sueño mío. Amado tiempo falso-verdad,
pétalo suspendido entre mi sexo templado y la ternura lejana de tu piel.     
 
 
 
 
 
 
UNO ES COMO UN ÁRBOL
 
 
Uno es como un árbol en la cima de una montaña
recostada contra el cielo.
Poblado de mil rostros que se van o se prenden
hojas que mueren llorando el rocío de los más lejanos mares.
Inflamadas las venas por las copas de las malas sales,
habitado de pájaros, abrazado a las  serpientes, dándole sombra al puma
con todos los lugares recónditos del miedo.
Semejando fantasmas por las noches, temiendo de otros fantasmas.
Sediento de vida por todas  las raíces,
añorante de todos los vientos perfumados.
Desechador de basuras. Promotor basuras.
Con una admiración rendida por la piedra, de duro corazón y hondo silencio,
Y por la infinita generosidad de la gacela.
Añorante de ocasos,
loco de lunas llenas.
Uno es como un árbol en la cima de una montaña
recostada contra el cielo,
Aunque nunca se dé cuenta.
 
 
 
 
 
 
EJERCICIO DE SOMBRAS
 
 
Piedras y ríos y desiertos murmuran en mi sangre
y tiendas y praderas y tigres y bisontes.
Me sorprende a veces, mi piel cuarteada por el sol
y el tenor legendario de mis pies.
Me miro entonces al espejo. Y veo como pervive el indio.
Podría colocar un par de plumas en mi pelo.
Pero no concluiría con ello,
Pues es sangre de niños y viejos y mujeres lo que sigue bullendo.
 
 
 
 
 
 
EJERCICIO DE SOMBRAS2
 
 
Ellos, mis ancestros, sin afanes cientifistas.
Llegaron a dos verdades supremas:
que la tierra es la madre,
y que el sol es el padre.
 
 
 
 
 
 
LA ESPERA
 
 
Haz de tu espera, la casa donde habitas.
El tiempo a veces silva y fecundiza, más cultiva el olvido
los nardos los encuentros y los trenes, nos subliman
más también nos traicionan.
Finalmente estás solo, (como lo estoy ahora)
y entonces la ventana se pronuncia:
nada tienes tan definitivo como la espera el amor y la muerte.
Por eso, haz de tu habitación, la espera que te ocupa.
Haz de tu espera la habitación que te consume.
 
 
 
 
 
 
CARGANDO SOMBRAS COMO UNA BANDERA
 
De un ejercicio en la escuela de teatro para extranjeros de Helsinki
 
Por los caminos iban los defensores marchitando las flores
cargando sombras como una bandera
juntados en la nube del miedo,
quizás en alguna ventana brillaba el amor y la luz,
pero ellos portadores de  tortura, no la vieron.
 
A las casas llegaban cargados de rencor;
granos de trigo malo traían en las alforjas: el pájaro ciego de la envidia
la cara de palo de la traición, la danza liviana de la infamia;
quizás en algún amanecer habitaba el amor
pero ellos, portadores del engaño, no lo vieron.
 
Por el jardín pasaron apestando de odio.
Si hubieran tenido ojos para mirar, al amor
lo hubieran visto sentado en una piedra,
pero a ellos solo les interesaba matar pobres
y no lo vieron,
 
Andaban impacientes
ciegos, Sórdidos. Cargando muerte
sin más aroma que el de la podredumbre
sin más cuerpo que el del uniforme
Meninkäinnes en su ejercicio de infamia cotidiano.
 
Estaban en posesión de la fe, la patria y la verdad.
Unidos en la superchería. Nadie podía salvarlos,
aunque quizás una mano, tal vez una mirada
una leve palmada, algo que en fin, les conmoviera
parecería como si les hubiera ayudado.
 

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