Nombre: Rossana Aicardi Caprio
Lugar de nacimiento: Montevideo, Uruguay
Residencia actual: Pando, Canelones, Uruguay
Miembro desde: 11/04/2016


Poemas incluidos en esta página:        
      

            1.    Tormenta

2.    Recuerdos de ébano

3.    Golpeando miedos

4.    Sostengo mis paredes

5.    Separando gotas

6.    Paz

7.    Muelle de los sueños

8.    Explotan frutos

9.    Balcones cerrados

10. Tu nombre

11. Carmesí

12. Negras mariposas

13. Llueven piedras

14. Desvelos

15. Su eterno beso

 

 

 
Tormenta
 
De tanto andar me dije:
-no vendrá.
La lluvia cantó su melodía
y tu mano en mi hombro
se hizo tormenta.
 
 
 
 
Recuerdos de ébano
 
Cruje la madera
recuerdos de ébano
abre la mano arrugada
la caja envejecida
en tiempos tornasoles
ya sin nombre
entre
sonrisas derretidas
en el metal de la música
que aún hoy
sigue y sigue su noria
como si todo
se hubiera detenido
mientras
la mano del olvido
temblorosa
se desangra en rosas
en el eterno silencio
de tu perfume.
 
 
 
 
Golpeando miedos
 
Cuando apareces
tras el cristal mojado
la lluvia cesa
y entre el viento
dibujas otoños nuevos
en hojarascas secas.
Escuchando el latir
pudoroso
entrecortado
llegas
hasta mi puerta húmeda
golpeando miedos
abriendo soles
atropellando de luz
mi cama muerta.
 
 
 
 
Sostengo mis paredes
 
Sostengo mis paredes
cansada
de memoria
una vez más
las cargo en andas
las elevo
les quito el polvo
las alineo vertical
caigo
de rodillas
sin soltarlas
me lastimo
atropellada
por la vida
que cachetea
 inmutable
limpio mi cara
con el hombro
sucio, lastimado
la miro fijo
una mueca de risa
dibujan labios secos
y desangrándome
entre el olor de la nada
y el maleficio del vacío
una vez más
sin ganas
cansada
sostengo mis paredes.
 
 
 
Separando gotas
 
Es tarde de lluvia
las gotas caen
y se suspenden
unidas
entre recuerdos.
La calle baja gris
y se pierde
en el remolino
de agua
de la esquina.
Los autos dispersan
los recuerdos
en su paso alocado
y las gotas de nuevo
se separan.
Vuelvo a pensarte
y se unen
otra vez
tras el cristal mojado
del olvido.
Y una vez más
y otra
y así
la tarde pasa
uniendo
y separando
las gotas
de la lluvia
que arrecia
como nunca
sobre mi alma.
 
 
 
 
Paz
 
La calma llega
se instala
no porque no haya
caos
en el mundo
se instala
en mi pecho
y canta
mientras
el horizonte
ardiendo
en llamas
se estremece
igual
se instala
en silencio
mientras
mi corazón
la paz
instala
y espera
al caos
que llega
también
en silencio
pero no
para quedarse.
 
 
 
 
Muelle de los sueños
 
Te extrañé tanto, aquella tarde de lluvia
 que las lágrimas arrastraron
mi pequeño barquito de papel enamorado
y me fui navegando hasta la alcantarilla
de la cuadra.
La boca de tormenta
esperaba ansiosa para devorarnos.
Pero llegaste tú y amarraste fuerte
muy fuerte, mi barco
al muelle de los sueños.
 
 
 
 
Explotan frutos
 
Cuerpo femenino
curvilíneo
inmaculado y terso
se escurre, se pierde
se agacha y dobla
por el largo camino
del tiempo.
 
Se asoma en el abrazo
se duerme en el bostezo
del sol
acariciando la perdida
línea del cielo.
 
Se acuna,
se arrulla en el sonido
del pájaro azul
que, en brote maduro, canta
sobre el árbol que llueve
primaveras
entre susurros de viento
 hojas bochincheras
 aromas a nostalgias
a envueltos cuerpos
en las hiedras
del largo invierno blanco
cuasi eterno.
 
Cuerpos que brotan
como rosas
tornasolados, nuevos
temblando de ilusiones
y caricias
tiernos
para explotar en frutos
reivindicando
una vez más
la vida
que acontece
in eternum.
 
 
 
 
Balcones cerrados
 
Se encienden los faroles
en la calle plomiza
de alquitrán gastado
se alza la antorcha
en la mano firme
de la luna blanca
que empuja al horizonte
a que se haga noche.
La plaza huele a sombras
la soledad camina
taciturna
entre balcones cerrados
mientras autos y chasis
conversan
con el cri-cri de los grillos
que relucientes esperan
la oscuridad, para jugar
a las escondidas
en la banderola abierta
y oxidada
de la vieja casa de la esquina.
 
 
 
 
Tu nombre
 
Claro que duele tu nombre
¡Y cómo!
Pero murió en silencio
una tarde de sol y mariposas
en la que no me elegiste.
 
 
 
 
Carmesí
 
Otoño bosqueja en ocres el recuerdo
deviene marzo aleteando amores viejos
te veo igual que ayer te vi, amante mío
entre edredones y risas, llenando fértil
de rosas carmesí, este mi otoño.
 
 
 
 
Negras mariposas
 
Surcan el ocaso negras mariposas
aceradas, afiladas, sin retorno
pasan como bólidos con rumbo
sin esquivar la vida
la burlan, atroces, se burlan.
El chasquido de los huesos rotos
silencia a los truenos inventados
el silbido metálico lacera
atropellando oídos sordos.
Se escapan los sueños, aturdidos
se salen de los cuerpos sin pulso
aullando su gélido canto fúnebre
sobre la hierba que en esta primavera
se tiñe de rojas amapolas derretidas
que no florecen.
 
 
 
 
Llueven piedras
 
Llueven piedras
en medio de la nada
cuando gritas
y no aceptas
el cambio
llueven piedras 
sobre las cornisas
del alma
cuando callas
alejado
negado
del mundo
llueven piedras
cuando te amo
y no miras
no escuchas
no te rindes
al encuentro
al diluvio
al concierto
eterno 
del agua-amor
llueven piedras.
 
 
 
 
Desvelos
 
Cuando
en noches de
desvelo
trato de encontrar
la suerte de hechizo
que pare las agujas
y el sonido del reloj
apareces tú
blanca, suspendida
y con tus dedos largos
cierras mis ojos
y el sueño llega.
 
 
 
 
Su eterno beso
 
Pasan rosas
suspiran colibríes
jacintos azules
languidecen
bajo el sol
de la tarde.
El jardín camina
se mueve
dobla y corre
de flor en flor
rumbo al ocaso
feliz
mientras el sol
y el horizonte
se unen
y en su eterno
beso
la noche nace.
 
 

 


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