Nombre:  Carmiña Candido Daverio
Lugar de nacimiento:  Rosario, Argentina

Residencia actual:  Biauzzo di Codroipo, Udine, Italia

Miembro desde: 10/01/2011

 


Poemas incluidos en esta página:
 

      -          Vago.

      -          No sé.  

      -          Buscar imposibles.  

      -          Colores desaparecidos. 

      -          Para recordar.
-          Raíces.

      -          Exilio.
-          Romance del emigrante.

      -          Testimonio del Exilio.
-          San Martino di Codroipo
.

      -          Deseo y contrición.

      -          Con el cambio en las manos.
-          Futurismo.
-          El funeral del exilio.
-          De río y de mar.
  



                                               
 

Vago 

 

Vago por el mundo y es la búsqueda 

de un centímetro de polvo o fortaleza. 

Vago con estas incipientes raíces 

empantanadas y portátiles. 

Vago y en mi contenedor llevo 

un granito de arena 

y un terroncito de polvo 

de cada lugar del mundo. 

Quise más y me fue dado, 

pero es más de lo mismo, 

lo rechazo 

y emprendo otro camino 

aunque deba 

salir de este planeta por buscarlo, 

aunque me obligue 

a retornar hasta el inicio y encontrarlo. 

 

 

 

No sé 

 

 

No sé, puede decirlo sin separar la basura. 

No sé, puede pensarlo negándose a reciclar. 

Aunque ya no haya nadie 

que a conciencia lo niegue, 

hasta un techo de zinc 

con cartón se sustenta. 

         

No sé, guiña un ojo y permite al soberano 

hacer pruebas nucleares en el patio de casa. 

No sé y le quitó al indio  

un terrón de Patagonia (rebelde o sometida) 

para venderla al comerciante 

de apellido italiano o inglés. 

No sé y le da la mano que le negó al mapuche 

al quichua, al ona, al toba y al guaraní. 

 

No sé. Algo habrá hecho. Pero yo no hice nada. Por algo será. 

Lo dijo también cuando se llevaron 

al hermano del cuñado de su esposa. 

Algo habrá hecho. Y no volvió más. 

No sé de las cárceles con adolescentes amordazados. 

No sé cuánto de mal puede hacer la picana. 

No sé qué tan loco se volvió el soldadito 

sobreviviente a las islas en el ’82. 

No sé si un voto sirve 

ni cuánto compromiso juego en cada elección. 

 

Así sigue adelante a tropezones, 

cayendo de rodillas,  

enterrado 

y pretende crecer. 

 

 

 

Buscar imposibles 

 

 

No me saco la venda que me tapa los ojos. 

No descoso la boca 

ni descubro el oído. 

Permito que me embargue la nariz el podrido 

perfume que a este mundo 

le emana de los poros. 

Me resigno a los cortes en la piel 

que afiladas 

moléculas de aire 

infringen a mi paso 

por las calles de piedra, 

de adoquín o de brea, 

pisadas en la búsqueda 

de mi espacio en la Tierra. 

Con los ojos, la boca, los oídos cerrados, 

con la piel destrozada  

y la náusea en las venas, 

así, desorientada,  

sin valor los sentidos, 

puede ser que me olvide  

de buscar imposibles, 

los reinos prometidos 

ni el edén que me toque. 

¿Aceptaré sumisa 

el podar estas ramas y plantar las raíces 

donde se frene el viento 

y se seque el deseo 

y terminen los sueños? 

 

 

 

Colores desaparecidos 

 

 

Un lápiz se hizo luz y mil pinceles. 

Bellas Artes destruida por fantasmas. 

Las escuelas secundarias infectadas  

porque la juventud, la adolescencia, 

era para el oligarca una generación perdida 

y ahora son veinte mil ladrillos sin un nombre 

y casi diez mil con nombre y apellido. 

Son una herida vista desde el aire, 

son la camada que se perdió en el tiempo, 

son la patria rota con la sangre y con el grito, 

con el dolor y con faltas innombrables. 

Son los hijos adoptivos del abuso 

y los que crecieron sin la cara de sus padres 

negados a su estirpe y al recuerdo. 

Son los lápices que siguen escribiendo, 

son pinceles pintando al renegado 

pueblo de espaldas contra cárcel y picana, 

pueblo callado por miedo a la mordaza, 

a la tortura y a la mutilación. 

Hay colores que ya no pintan este mundo 

son los colores desaparecidos. 



 

Para recordar 

 

Fue enterrar la pistola antigua del abuelo. 

Encender los libros que pudieran rebelarse. 

Desteñir la oveja oscura y adaptarse 

a un Guernica de cuerpos destrozados. 

 

Fue encerrar con puertas blindadas y cadenas, 

recubrirlas de rocas y cemento, 

a las ideas diferentes, al pensamiento 

que ellos querían juzgar revolucionario. 

 

Fue el silencio crecido en los miedosos. 

Fue nohagasdigasnada considerado subversivo. 

Fue secuestrar a cualquier militante activo 

o sospechoso o cercano a un sospechoso. 

 

Ahora treinta mil ladrillos y el recuerdo 

quiere abrirse sin soldar la herida. 

Ahora son héroes contra el homicida, 

son patria destrozada por la historia. 

 

 

 

Raíces 

 

 

La nonna que cebaba mate bajo la galería con techo de zinc 

nunca te habló de su patria, 

de su idioma, el sufrimiento de olvidarlo, 

ni cuando tuvo solo yerba de ayer secándose al sol. 

 

El nonno que te pintaba la nariz con espuma de afeitar 

no te habló de su patria, 

del Mediterráneo acariciándole los tobillos, 

ni cuando debía ir a buscar agua afuera 

o usar el baño del patio. 

 

En la tierra madre de tus nonos 

sientes el mismo dolor que cierra la boca 

e impide hablar a otro  

de tu lengua y de tu patria. 

 



 

Exilio (del libro “Perfiles y Roles") 

 

¿Tú qué llevarías si partir te acorrala 

y hacia otras tierras debes llevar tu casa: 

el mínimo recuerdo del sol en tu ventana 

que con sus rosas pálidos despierta tu esperanza? 

 

Tendrás que conseguirte una alforja madura, 

con capacidad de mundo, reforzada y segura. 

Tendrás que conseguirte una cómplice brújula 

y un rayo pertinente que alumbre tus penumbras. 

 

Abierto el corazón y mente desordenada, 

te tocará viajar empacando tu alma. 


 

Romance del emigrante (del libro “Perfiles y Roles") 


Sin profesión ni dinero. 

Sin casa ni hogar ni vuelta. 

No en barco sino en avión 

 y a la deriva completa, 

como otros miles de errantes 

almas que dejan su tierra. 

El sufrimiento con sangre 

se va arrastrando en las venas. 

Corazón empantanado 

con lágrimas de tristeza 

y de esperanza y de angustias 

y de ansiedad pasajera. 

Sin mantener la mirada 

de los que amas y se quedan, 

sin pensar que en la otra orilla 

no hay ninguno que te espera, 

emprende viaje tu cuerpo 

mutilado por la pena. 

 

 
 

 

Testimonio del exilio (del libro :”Testimonio de iniquidad”) 

 

 

Es más verde el nogal si está en medio del campo 

y alberga más palomas en sus ramas. 

Una mutación dolorosa, estigmática, deja el hígado afectado. 

Los oriundos ignoran esa fuerza, 

nada los constriñe a apreciar este paisaje 

con los ojos mutilados del exilio. 

Es posible parir contra natura 

una nueva visión sobre este mundo. 

 

 

 

San Martino di Codroipo 

  

 

Sólo me resta un mes para habitarte. 

(Los vecinos del pueblo 

 se alojan en un puño.) 

Caminó estas tres calles una tonta poeta 

conociéndote apenas. 

Tus campanas redoblan 

por el recuerdo viejo 

de un viejo pescador* 

escribiendo, sentado al escritorio 

de tu rojo palacio, 

sobre un río y unos árboles. 

Hoy cuenta tu bagaje 

con una reginetta. 

(Y quedan tantas cosas sin saber.) 

Puedo mentir: 

me has dado los mejores 

tres años de mi vida. 

Despiertas la confianza
de dejarte a mis padres.

* Hemingway

 

 

 



Deseo y contrición 

 

 

Trueno en soprano hacia el lado de la montaña. 

Lluevo del ojo derecho 

porque el izquierdo ya no tiene qué llorar. 

Los pies sobre la silla de una casa 

que aún no adoro. 

Y, en cualquier recóndito punto del ceniciento cerebro, 

me pesan unos árboles, un río ancho, una llanura 

(mate amargo, mate dulce, 

mate lavado, tereré) 

me pesan 

¡maldito deseo! ¡errada convocatoria de sentimientos! 

sabiendo que  no volveré. 

 

 

 

Con el cambio en las manos 

 

 

El nuevo año, mi amor, pido encontrarte 

sin los cardos mancillándome la boca 

sin los dardos perforando la garganta. 

 

El nuevo año decidiré ser atrevida 

en acto 

como abrir los ojos a este mundo 

aunque sea para verlo ensangrentado, 

sucio, enfermo,  

solo, 

hecho pedazos, hecho polvo y nada. 

 

¿Cuántos deseos me concede el año nuevo? 

Quiero la redistribución de la riqueza. 

Quiero agua potable en África  

y en el altiplano. 

Pido le sean devueltas la inocencia 

y la niñez  

a los carentes de todas las edades 

sin preguntar cuánto tiempo haya pasado 

desde que se las quitaron 

(como si la vida se pudiera devolver). 

Deseo la abolición de la violencia. 

La igualdad en los derechos 

respetando diferencias. 

Que florezcan margaritas en los caños de fusiles 

y la mano levantada 

se transforme en tronco y ramas 

donde canten cardenales. 

Que el cinturón del kamikaze 

se haga con bombas de crema 

y cuando exploten camiones 

repartan panes y peces. 

 

No hay nada que pedirle para mí 

reconozco mi búsqueda imposible  

de cumplir. 

No hay nada que pedirle al año nuevo 

que no se haya requerido a los años anteriores 

ni un deseo. 

No tiene el Tiempo 

inventado por el hombre 

poder para cambiar la desventura. 

Llevemos nuestros sueños a las manos. 

 

 

 

Futurismo

 


¿Qué hacer?
¿Dónde ir cuando todo se termine?
Cuando se seque el Amazonas
y el Paraná sea un único sábalo muerto
y Norte América sea un eterno soplo huracanado
e Italia una isla de piedra volcánica
que flote, saltando de terremoto en terremoto,
por el Mediterráneo.
Dónde ir
cuando se derritan los hielos polares.
Cuando la pobreza y la catástrofe
trabajen horas extra
y ramifiquen su obra
en pos de la globalización.
Cuando haya franquicias
de agua potable y aire puro,
cuando se pueda sólo
beber y respirar a un precio ¿justo?
Seca,
metálica,
artificial y cara.
Las películas futuristas
son sueños
de una posteridad inalcanzable.

 

 


El funeral del exilio 

 

 

Resuenan por el muerto las campanas 

insistentes en su monótono tañido, 

pero no son más tristes que el oxígeno 

respirado en este pseudo hogar. 

Gris en las paredes y las piedras de la calle. 

Gris en las nubes amotinadas contra el cielo 

campesino de ojos cerrados. 

Monocromo minuto; 

las luces juegan a esconderse 

y, sin custodia, los sonidos 

emigran a la ciudad. 

Ni los gitanos de Melquíades 

despertarían al difunto. 

 

 

 

De río y de mar 

 

 

Un gorjeo transporta hacia tierras queridas 

el tronco de mi alma, privado de crecer. 

 

El perfume de yerba remonta con su espuma 

a un tiempo del pasado, pujante en mi interior. 

 

Observar verdes aguas y sus olas galantes 

no sustituye al río, rojo por su glamour. 

 

Me disputa el vetusto al nuevo continente, 

se dividen mi llanto y amores al azar. 

Mi sangre paladea dos orillas lejanas 

y tiñe los laureles que supe conseguir.* 

 

 

*referencia al Himno Nacional argentino. 

 

 

 


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