Nombre: Yolvi Efraín Cauro Méndes
Lugar de nacimiento: Araure, Portuguesa, Venezuela

Residencia actual: Araure, Portuguesa, Venezuela

Miembro desde: 19/05/2011




Poemas incluidos en esta página:
 

 

      - Pérdida fatal.

      - No quiero.

      - Volcar en tierra.

      - Comercio de reminiscencias.

      - Siglo final.

      - Tráfico de influencias.

      - Soneto de la identidad.

      - Existencial.

      - Segundo soneto de la identidad.

      - Verter en tierra.

      - Jardines invisibles.

      - Soneto del polvo.
- Yesterday.
- Business are business.
- Sobre la vida, la muerte y otros elementos.

- Finales del fin de siglo.
- Soneto gongorino.

      - Días, horas.

      - .





 

 

PERDIDA FATAL

 
 

 

Entumecido, cauto y arrogante
empuño mi alma,-calma sin sonrisa-
y ante tus ojos; hombre soy sin guisa
no tengo rasgos, rostro ni semblante.

Entristecido, ciego y aberrante
enfundo un sueño, -llanto de blanquisa-
rodilla en tierra, amor que profetisa
un desencuentro audaz y desquiciante.

Y ante lo sepulcral, silencio y mudas
solo mudas en este aspecto humano,
que tu encanto a desdicha me sujeta.

Lamentos en mi mente y no hay dudas,
sin rasgos seguiré sin ti, en vano,
e imantado a mirada cual secreta.

 

 

 

 




NO QUIERO 
 

 

Contrito y afligido, me asaltan los temores:

no quiero ni pensar en cuitas del pasado

ni quiero saborear el grito apostrofado

que tanto me ha agredido con cantos de censores.

 

Me abruma el alarido de tórridos fragores

y trato de ocultar el beso que has robado

a mi alma secular…un ósculo grabado

que ha sido disminuido por tantos sinsabores.

 

No quiero seguir en el tormento que desquicia

ni quiero sucumbir ante la emoción vana

de un recuerdo que dejó, en mí su huella

 

Quiero amar de nuevo sin rencor ni malicia,

ser de nuevo aquel que en amor se ufana,

por ofrecer el cielo, con luna y estrellas.


 

 

 

 

 

VOLCAR EN TIERRA 

        

Volcar en tierra. Derramar la savia

sobre el tórrido erial. Árbol enfermo

que retoña sus ramas en el yermo

reducto perdonado por la rabia.

 

Volcar en tierra, Onán, verter en tierra.

Tal es la exhortación, tal el discurso

de quienes, como un último recurso,

en lugar del amor hacen la guerra.

 

Hay un olor a madre que empalaga.

Hay un verso que nunca será escrito.

Simiente inicua que la tierra traga.

 

Fecundidad estéril del proscrito.

¿Cómo voy a sufrir desde tus llagas?

¿Cómo hablar del no-yo sin dar un grito?



 

 

 

 

 

COMERCIO DE REMINISCENCIAS

De América soy hijo: a ella me debo.

José Martí

 

Coyote: Me gusta América y a América le gusto yo.

Joseph Beuys

 

I

Como un rifle de caza o un sombrero

el cuadro cuelga en la pared. La obra

no existe sin tus ojos. No recobra

sin tu mirada su expresión. Es cero.

Simplemente no existe. Lo primero

que el filósofo arguye es que Dios sobra.

Que entre axioma y axioma Dios zozobra

como un rifle de caza o un sombrero.

Después de haber hurtado obras completas

en veintisiete tomos qué remedio.

¿Para qué orgasmos? ¿Para qué poetas?

¿Para qué trampas? ¿Para qué el asedio

de una nueva verdad? Ser un profeta

es una maldición en estos predios.
 

 

 

 

 

II


No se trata de andar la cuerda floja.

Meter el dedo en el ventilador.

Fello, pégate al agua. Eso es peor.

Escribir es llevarse la luz roja.

¿Montarse en el enigma que otro escoja?

¿Hacer la autopsia del comendador?

En el poeta siempre hay un traidor.

Cualquier axioma es una paradoja.

Ya no se trata de encontrar respuestas.

Poner andamios. Colocar el calzo.

Cargar los dados y perder la apuesta.

El poema tan sólo es un cadalso.

El poema tan sólo es una encuesta

donde lo verdadero siempre es falso.
 

 

 

 

 

III


¿Quien conozca los focos de la elipse

conoce el perihelio y el afelio?

¿Puede augurarse el día del sepelio

igual que anticipamos el eclipse?

Ese absurdo muñeco que desinflas

gentil e ingrávido eres tú. No hay tabla

de salvación. Si te torturan habla.

Un Charlot torturado es un Cantinflas.

¿Por qué amnésico dogma nos sorprende

descubrir que lo falso es verdadero?

Lo que se olvida bien nunca se aprende.

¿Por qué razón nos lleva al desespero

pensar que en la pared el cuadro pende

como un rifle de caza o un sombrero?
 

 

 

 

 

IV


750 mililitros.

40 grados. El poema ocurre.

Un hilo delgadísimo se escurre

entre el cuerpo y el alma. Dios in vitro.

Hay un plectro en tus venas. Hay un sistro.

Una puerta cancel entre dos orbes

complementarios. La porción que sorbes

te permite alcanzar otros registros.

Extraer la raíz. Sacar el cangre.

Oh botella sin vino. Alcohol en sangre.

Oh vino en su botella. Dios in vitro.

¿En qué angustioso enigma me involucro?

30 monedas sin afán de lucro.

750 mililitros.
 

 

 

 

 

 

V


Que le cercenen el laúd al bardo.

Que arranquen de una vez ese Talmud

que lleva entre sus manos. (El laúd

podrá sustituirse por un cardo.)

Yo, Juan Cristóbal Nápoles Fajardo,

construyo verso a verso mi ataúd.

Ciénaga de octosílabos. Alud

de sustantivos. Aplastante fardo.

Mi desaparición es un infundio.

Sierpe de ojillos machacados. Crótalo

que se agazapa dentro del gerundio.

No es el amor, madre, a la patria —nótalo—

nombrar las yerbas de este latifundio.

Escóndeme el laúd. Rómpelo. Bótalo.
 

 

 

 

 

VI


De cara al sol. Al ígneo resistero.

Al mediodía en punto de la isla.

¿Quién es el que estos gérmenes aísla

entre los cactus del invernadero?

Una lombriz explora el hormiguero

como si fuera su mansión, su isba.

¿Quién vislumbra estos Alpes? ¿Quién atisba

los pasos que hacia el lobo da el cordero?

Que el caguairán, que el ácana, que el júcaro,

no sean un bonsái dentro del búcaro.

Lo enorme encarcelado en lo pequeño.

Lo pequeño encerrado en lo minúsculo.

Lo minúsculo dentro del corpúsculo.

Monstruos que engendra la razón del sueño.


 

 

 

 

SIGLO FINAL 
 

 

¡Avanza sociedad! Ve tú y resuena

el estruendo de sables, el imperio.

¡Avanza! Entre resacas de misterio

utópico y sufrido. ¡Anda! que apena

 

surge el letargo  endémico, la pena

del verbo relativo y su improperio,

y pone al sustantivo en cautiverio

voraz  y recatado; entre falena.

 

¡Avanza sociedad! Sin la mirada

basta, y describa el bien de su optimismo,

no te aterres,  si llega la sagrada

 

hora y el  día tórrido de abismo.

¡Avanza y ve! Que después de la nada

Queda el terrible alivio de lo mismo… 



 

TRÁFICO DE INFLUENCIAS  
 

 

I 

Como un rifle de caza o un sombrero 

el cuadro cuelga en la pared. La obra 

no existe sin tus ojos. No recobra 

sin tu mirada su expresión. Es cero. 

Simplemente no existe. Lo primero 

que el filósofo arguye es que Dios sobra. 

Que entre axioma y axioma Dios zozobra 

como un rifle de caza o un sombrero. 

Después de haber hurtado obras completas 

en veintisiete tomos qué remedio. 

¿Para qué orgasmos? ¿Para qué poetas? 

¿Para qué trampas? ¿Para qué el asedio 

de una nueva verdad? Ser un profeta 

es una maldición en estos predios.  

II 

No se trata de andar la cuerda floja. 

Meter el dedo en el ventilador. 

Fello, pégate al agua. Eso es peor. 

Escribir es llevarse la luz roja. 

¿Montarse en el enigma que otro escoja? 

¿Hacer la autopsia del comendador? 

En el poeta siempre hay un traidor. 

Cualquier axioma es una paradoja. 

Ya no se trata de encontrar respuestas. 

Poner andamios. Colocar el calzo. 

Cargar los dados y perder la apuesta. 

El poema tan sólo es un cadalso. 

El poema tan sólo es una encuesta 

donde lo verdadero siempre es falso. 



 

SONETO DE LA IDENTIDAD 
 

Soy el señuelo, la carnada, el cebo. 

El amputable. El áptero. El axial. 

Amígdalas. Apéndice. Cordal. 

Un pino centenario. Un olmo nuevo. 

Tela de araña. Cáscara de huevo. 

Cuerda floja. Cordón umbilical. 

Archipiélago en fase terminal. 

Metástasis tratada con placebo. 

¿Bisturí? ¿Pinzas? ¿Extraer el feto? 

¿Cercenarle las manos al sujeto? 

¿Amputarle los pies al predicado? 

¿Hallar en la ceniza el amuleto? 

¿Deletrear al azar un alfabeto 

en busca del atroz significado? 


 

EXISTENCIAL  
 

I 

Tantas pirámides y catedrales  

para volver al polvo primigenio.  

Quien invente la rueda será un genio.  

El inventor y el diablo son iguales.  

Porque conviene más alimentarse  

sin evadir los trillos del rebaño.  

Los que se apartan no saben el daño  

que les puede causar diferenciarse.  

Más vale confundirse sin el premio  

que significa ser distinto. Ovejas  

pertenecientes al clonado gremio  

de los idénticos. ¿Vivencia oblicua?  

¿En diagonal?  No sé por qué te alejas.  

El horizonte es una patria inicua. 

II 

Ya no importa que resten o que sumen  

ni que nos quieran hasta hacernos daño.  

Las ovejas discrepan del rebaño.  

Los peces abandonan el cardumen. 

Todos se marchan. Todos, en resumen,  

por odio o por amor, año tras año,  

ungidos por la fe o el desengaño  

en una misma hoguera se consumen. 

Todos cierran los labios a qué oscura  

palabra. Todos buscan qué estridencia.  

Qué absurda y angustiosa desmesura. 

Todos se largan de distintos modos.  

Con terror, con euforia, con violencia.  

Todos escapan. Todos huyen. Todos. 



 

SEGUNDO SONETO DE LA IDENTIDAD 
 

Horcones de nogal. Tablas de sándalo. 

Territorios cercados por la hiedra. 

Ya nadie quiere construir con piedra. 

Piedra filosofal. Piedra de escándalo. 

Versos comunicantes. Versos órficos. 

¿Quién se queda con todas estas cosas? 

Las palmas ¡ay! las palmas deliciosas. 

Enemigo rumor. Rumor del Hórmigo. 

Estoy en la siniestra encrucijada. 

Soy el señuelo, el cebo, la carnada. 

Piedra filosofal. Piedra de escándalo. 

Los portaviones entran en la rada. 

Que fue para crecer. Que eso no es nada. 

Horcones de nogal. Tablas de sándalo. 


 

SONETO AL PADRE 

A  Carmen Regina Cauro 

 

Nuevos cansancios y terrores. Nuevas  

ordalías. Oráculos abyectos  

enmiendan los estériles proyectos 

de un porvenir que tú, Señor, no apruebas.  

Has de saber que en esta guerra llevas  

las de ganar. Tus planes son perfectos.  

Pero tu voz se astilla en mil dialectos   

para decir: “¿Por qué una torre elevas,  

hijo mío, yo soy inalcanzable?” 

Nuevas babeles y gomorras. Tantas  

han sido tus victorias que ya nadie  

espera que tu lumbre les irradie  

calor a los que no alcanzaron mantas.  

Porque morir de frío es perdonable. 



 

VERTER EN TIERRA 
 

Verter en tierra. Derramar la savia  

sobre el tórrido erial. Árbol enfermo  

que retoña sus ramas en el yermo  

reducto perdonado por la rabia.  

Verter en tierra, Onán, verter en tierra.  

Tal es la exhortación, tal el discurso  

de quienes, como un último recurso,  

en lugar del amor hacen la guerra.  

Hay un olor a madre que empalaga.  

Hay un verso que nunca será escrito.  

Simiente inocua que la tierra traga.  

Fecundidad estéril del proscrito.  

¿Cómo voy a sufrir desde tus llagas?  

¿Cómo hablar del no-yo sin dar un grito? 



 

JARDINES INVISIBLES
 
 

Sobrevivir por un acuerdo tácito 

entre las partes. Entre adversos polos 

que se disputan las limallas. Solos 

como líneas de fuerza. Qué parásito 

ruido. Qué membranoso y poco elástico 

campo. Qué corrimientos hacia el rojo. 

De puntillas. Al sesgo. De reojo. 

Sobrevivir por un acuerdo drástico. 

Confías en la luz. Te comprometes 

con la luz. Pero llegan los Jinetes. 

Sus caballos ya abrevan en tu aljibe. 

Una oscura pradera los irradia. 

Jardines invisibles de una Arcadia 

que en contra de sí misma sobrevive. 



 

SONETO DEL POLVO 
 

Polvo en el viento. Polvo en la retina. 

Habrá que ser feliz de un modo enérgico. 

¿Dietilamida de ácido lisérgico? 

¿Metilendioximetanfetamina? 

Polvo que avanza. Polvo que camina 

por tus arterias. Lúdicro. Asinérgico. 

Enamorado polvo. Polvo alérgico. 

Padre Polvo que sube y contamina. 

Por tus entrañas va la Nave. El ansia 

de ubicar sabiamente la Sustancia 

como Mendeleiev. Dilema eterno. 

¿Coronas de laurel o de cannabis? 

Al ebrio barco hay que salvar. La Navis 

Estultífera yace en el infierno. 



 

YESTERDAY 
 

Domingo plácido en el karaoke. 

Lunes insoportable en el taller. 

Yesterday no es sinónimo de ayer. 

Piedra filosofal. Piedra de toque. 

Que el corcel del caudillo se desboque. 

Que haya una grieta entre el estar y el ser. 

Que en el infierno empiece a amanecer. 

Que un río en otro río desemboque. 

Enfrentar la llovizna bajo toldos 

que amparen los paupérrimos rescoldos. 

Que nadie de ser ímprobos os tilde. 

Traslaticia extensión. Acromegálica 

paráfrasis. El verso es la metálica 

extremidad de un ente más humilde. 



 

BUSINESS ARE BUSINESS. 
 

Décadas prodigiosas. Siglos de oro.

Semanas negras y quinquenios grises. 

Las Troyas y las Ítacas, Ulíses. 

Las ínsulas extrañas, Tomás Moro. 

¿Reunirnos en el ágora, en el foro, 

y empezar a contar las cicatrices? 

¿Permitir que improbables meretrices 

dilapiden tu escuálido tesoro? 

Qué demencial contradicción te obsequias. 

O somos arquetipos o entelequias. 

Torcerle el cuello de una vez al cisne. 

Matar el tiempo, todo el tiempo. Tábula 

rasa. La eternidad es una fábula. 

¿Venderle el alma a quién? Business are business. 



 

SOBRE LA VIDA, LA MUERTE Y OTROS ELEMENTOS 
 

¿Subsidiar la esperanza y el aprecio? 

¿Devaluar los rencores? ¿Que se amen  

los unos a los otros sin gravamen 

aunque resulte incomprensible y necio? 

Hoy eres un escuálido adefesio.  

No importa que ayer fueras Tut-Ank-Kamen.  

Permite que las ánforas derramen  

su contenido sin buscarle un precio.  

La liquidez, el marketing, las cuentas  

por cobrar, los impuestos. ¿Quién se atreve  

a existir sin las compras y las ventas?  

Sufrir es un billete sin respaldo.  

La muerte es el Haber; la vida, el Debe.  

Dios: el banquero que calcula el Saldo. 



 

FINALES DEL FIN DE  SIGLO 
 

“Últimos pasajeros en la Nave 

de Dios, les habla el Capitán: El vuelo 

que efectuaremos es muy largo. El cielo 

se encuentra despejado, pero cabe 

que existan turbulencias. Nadie sabe 

—ni el propio Dios— donde se rompe el velo, 

la dulce tela del encuentro. Anhelo 

que nos hace viajar en esta Nave.” 

El Anticristo llega. Tras la inopia 

muchos festejarán su cornucopia, 

que prefigura el tiempo de la siega. 

¿EL Cordero o Luzbel? ¿Estrella o yugo? 

La fulgurante espada del verdugo 

es la señal. El Anticristo llega. 



 

SONETO GONGORINO 
 

Éntrase al mar por un arroyo breve. 

Por un arroyo breve y sin escollo 

se entraba al mar. Hoy éntrase al arroyo 

por una cloaca enorme y no se mueve 

en el caudal un pez. Ya no conmueve 

que alguien escriba Soledades. Rollo 

encontrado en Mar Muerto sin apoyo 

del Vaticano. Porque quién se atreve 

a componer sobre el papiro en blanco 

apócrifa herejía. Hay un barranco. 

Hay un pez —un pez muerto— en una jaula. 

Una muleta, por favor, un zanco. 

¿De qué color era el caballo blanco? 

Salga, Maestro, por favor, del aula. 



 

DÍAS, HORAS… 

  

Hay días que merecen ser borrados,
para frustrar el doble acallamiento 
de la expresión y la extrañeza indemne
que es desvivir lo revertible, al margen
de la artefactería yuxtapuesta 
y las latencias por error vertidas
en estructuración y verbo. Hay horas
que recotidianizan las más simples
maneras de advertir y, enrareciéndose,
no se fragmentan ni se van, sucumben.


 

 

 

 


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